Repulsa colomense a la sentencia de La Manada

Dolor y rabia en los varios centenares de personas que recorrió las calles del centro de la ciudad

Las caras eran de alarma, de pena, de dolor, de enfado. Los comentarios eran de estupefacción, de rabia, de cabreo máximo.

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La concentración convocada ayer por redes sociales en la Plaça de la Vila a las 19.00h para mostrar la repulsa por la sentencia del conocido caso de ‘La Manada’ por la que se condenaba a 9 años de prisión a los cinco jóvenes que violaron en grupo a una chica de 18 años en los pasados Sanfermines, reunió a un buen número de colomenses estupefactos por el contenido de la sentencia.

Abuso en lugar de agresión

El hecho de que no se considere agresión sino abuso, por lo que la condena es menor, y que uno de los magistrados hubiera pedido la absolución de los acusados por que la mujer no mostró, a su parecer, la suficiente resistencia, levantó una reacción a todos los niveles que tuvo como expresión una concentración y la consiguiente marcha por las calles del centro de Santa Coloma.

‘vivimos en un país en el que queda mucho por recorrer’

Si de algo adolece este redactor es de criterio a la hora de contar manifestantes, pero dada la celeridad de la convocatoria, sin duda reunió a un número considerable de personas.

Las mujeres levantan la voz

A las 19.00h, las mujeres fueron quienes levantaron la voz. Una tras otra fueron leyendo manifiestos de rechazo, poemas, llamadas a la acción para acabar con la justicia patriarcal, para acabar con las violencias machistas, para expresar la rabia por una sentencia que sitúa a la mujer bajo la sospecha permanente.

El juicio de ‘La Manada’ ha tenido un seguimiento mediático espectacular, como espectacular y repugnante fue el suceso.

Una manada de depredadores sexuales

Un suceso que ha puesto de manifiesto que vivimos en un país en el que queda mucho por recorrer.

Un grupo de jóvenes que viaja a otra ciudad como una manada de depredadores sexuales, que hacen alarde de ello, que además cuentan con una serie de defensores que estigmatizan a la mujer, que la culpabilizan, que le quitan hierro al caso, que lo consideran casos aislados.

El machismo campa por sus fueros con sensación de impunidad. Y lo más preocupante, los protagonistas son jóvenes, criados y crecidos en un sistema de valores… en fin.

El alarde en grupo

Las imágenes del grupo de jóvenes arrinconando a la chica y manteniendo con ella relaciones sexuales no consentidas, así como el alarde que hicieron de ello luego los integrantes de ‘La Manada’ en sus grupos de WatsApp, el hecho de que además alguno de ellos pertenezcan a la Guardia Civil o al Ejército, así como las declaraciones y las argumentaciones de acusación y defensa especialmente de esta última poniendo el foco en la actitud de la chica, originaron un debate en la sociedad sobre cómo podían pasar estas cosas en lo que se supone que es ya un país civilizado. España 2018.

Manifestaciones multitudinarias

Durante toda la mañana, la sospecha de que finalmente fueran condenados por abuso y no agresión, fue prendiendo en redes sociales hasta que a las 13.00h aproximadamente saltó la noticia.

Inmediatamente se convocaron manifestaciones de repulsa y rechazo a la sentencia en las capitales. La manifestación en Barcelona fue multitudinaria.

Pero al mismo tiempo un grupo de mujeres colomenses decidió que había que mostrar también en Santa Coloma el sentimiento de dolor.

Gritos y también silencios

Hubo parlamentos, sí, poemas, sí, gritos de ‘no es no’, se recordó a las mujeres asesinadas y las concentraciones que se hacen cada primer martes de mes en la Plaça de la Vila.

Pero también hubo muchos silencios. Una joven con la cara más triste que uno pueda imaginar, ni siquiera se atrevió a coger el micro porque las lágrimas se le saltaban.

Padres con hijos y con hijas preguntándose si esos jueces tienen descendencia, qué pensarían si esa violación en grupo les sucediese a ellos.Repulsa colomense a la sentencia de La Manada

El 8 de marzo como esperanza de cambio

Y sin embargo, pese a lo sórdido del caso y la desesperanza por una justicia patriarcal que no entiende, hay esperanza. Algo ha cambiado.

Desde el pasado 8 de marzo, la situación de la mujer en nuestro país ya no es un tema ‘florero’ en el que todo el mundo con cuatro palabras vacías puede quedar bien.

El pasado 8 de marzo demostró que los derechos de la mujer en este país necesitan una renovación. Y que las mujeres han decidido no callar.

Las mujeres ayer en Santa Coloma cogieron la iniciativa. Convocaron, se manifestaron, gritaron y reclamaron cambios en un sistema que las mantiene bajo sospecha.

Y no van a parar.

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