Parlon, el derecho a decidir y la demanda contra el Ayuntamiento

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La semana pasada Santa Coloma estuvo en boca de algunos medios nacionales. La alcaldesa, Núria Parlon, hizo lo que muchos en el PSC no se han atrevido a hacer, y la Abogacía del Estado denunció que el Ayuntamiento de Santa Coloma ha nombrado cargos a dedo sin respetar las garantías legales.

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El derecho a decidir. El País abrió la lata con un artículo en el que se decía que Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma, había afirmado que “El PSC tiene un problema con el PSOE”, y que “Cataluña es una nación y se tendrá que reconocer”. A juzgar por la actividad en los foros digitales de la ciudad, algunos salieron en defensa de Parlon, pero otros tantos la criticaron por pronunciarse en esos términos. Bien, esa crítica es absurda. No cabe en cabeza que alguien –más si ostenta un cargo público- no pueda expresar lo que piensa, esté bajo la dirección de quien esté. Lo de Parlon es una afirmación a contracorriente que choca porque en España, lejos de importar la gente, han venido importando los partidos: sus estructuras, sus jerarquías autoritarias y sus tabús opresores e incoherentes que han ido derrumbando los valores y derechos del individuo que ejerce la política como quien martillea una tapia lentamente. Ahora bien, lejos de ser criticable que la alcaldesa de Santa Coloma se posicione a favor del derecho a decidir, lo es, ciertamente, que no lo haya hecho antes –al menos, no públicamente. Por poner un ejemplo reciente, en noviembre de 2015 el expresidente Zapatero rechazó rotundamente el referéndum como mecanismo político de toma de decisiones. Aquello ocurrió en Santa Coloma, en un acto donde a su derecha se sentaba Núria Parlon. Zapatero se despachó a gusto: en una oda al partidismo, no sólo rechazó un referéndum catalán, sino cualquier referéndum para decidir cualquier cuestión excepto para “ratificar acuerdos, porque el referéndum es llevar a una urna el sentimiento irracional de cada uno” y la política, según él, no está pensada para eso.

No escuché una sola palabra en contra por parte de la alcaldesa. Ni un comentario, ni un gesto de desaprobación. Y no hubiera pasado nada. Había en el subconsciente general algo que llevaba a pensar que Parlon no compartía ni media palabra del expresidente, pero ella no dijo nada. Con cara de circunstancias, asentía intermitentemente con la cabeza mientras los asistentes la miraban expectantes y escuchaban a Zapatero pensando: “Si él lo dice…”. La crítica a Parlon, pues, no debe versar sobre la idiosincrasia de su opinión, sino sobre el momento en que ésta es expresada; momento sobre el cual ya se ciernen dudas relacionadas con el posible liderazgo de Parlon en el próximo congreso socialista.

La demanda por cargos a dedo. El segundo sobresalto colomense de la movida semana fue una noticia publicada en el diario El Mundo sobre la denuncia por parte de la Abogacía del Estado contra el Ayuntamiento de Santa Coloma por haber asignado cargos a dedo sin las garantías que exige la Ley. Lo curioso del caso es que quien demande sea la Abogacía del Estado –sometida al Gobierno del PP- y que en el acuerdo del Pleno demandado el propio PP se abstuviera. Aunque la abstención es una opción válida políticamente, no se puede pasar por alto que el PP de Santa Coloma no estaba del todo disconforme con la asignación; asignación que ahora, en un acto que deja mal parado al PP de Santa Coloma, secunda el PP de España. Todo muy congruente.

También he visto linchamientos y sentencias varias sobre el caso en las redes. Más de uno parece olvidar que se trata de una demanda, ni mucho menos de una sentencia y ni mucho menos firme, sobre la que por supuesto hay que investigar, informarse y observar con escepticismo, pero sobre la que no cabe lapidación por regir, pese a quien pese, presunción de inocencia y derecho a réplica hasta que el juez diga la última palabra.

 

 

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