El Banco del Tiempo de Santa Coloma es una entidad que pretende incentivar las relaciones entre ciudadanos a partir de intercambios de tiempo: uno da una hora de su tiempo para ayudar a alguien, y después puede recibir otra hora de alguien que satisfaga su necesidad. Es un servicio gratuito que el Ayuntamiento pone a disposición de las y los colomenses, y actualmente tiene unos 60 socios y ha realizado más de 150 intercambios de tiempo.

Si bien habitualmente en los bancos se guarda dinero, en Santa Coloma, como en otros muchos municipios como Barcelona o Badalona, hay un banco que lleva al extremo la máxima de todo humano: el tiempo es oro. El Banco del Tiempo de Santa Coloma es una entidad gestionada por el Ayuntamiento que acoge socias y socios de manera gratuita con un único fin: incentivar los intercambios de tiempo entre personas, de manera que cada una pueda ofrecer su tiempo (habitualmente una hora, aunque a veces dos o media) y recibir otro tanto para satisfacer alguna necesidad.

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Gratis y cosas cotidianas

Los intercambios de tiempo en el Banco se llevan a cabo de manera totalmente gratuita. Para hacerse socio únicamente hay que ponerse en contacto con el Banco del tiempo a través de su Facebook o teléfono, o ir algún lunes de 11:30h a 13h o martes de 19h a 20.30h al Mas Fonollar (u otro día, pues en el Banco aseguran que “se pueden amoldar”), donde las coordinadoras Lidia Lozano y Rosa Casas podrán explicar y ayudar a las socias y socios en todas las dudas que tengan. “Aparte del requisito de los 18 años de edad, no exigimos nada más”, explica Lidia Lozano. Cuando alguien se interesa por la iniciativa, se le explica cómo funciona: “dado que todo el mundo tiene algo que aportar, en el Banco del Tiempo todas y todos tienen cabida, independientemente de la condición personal, nacionalidad, sexo, raza…etc. Aquí pretendemos incentivar la relación de vecindad en Santa Coloma, de manera que la gente pueda intercambiar su tiempo y se satisfagan necesidades mutuas”, explican.

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¿Y qué tipo de cosas piden las personas que participan en la iniciativa? Lidia Lozano explica que lo que más se pide son cosas cotidianas: clases de inglés y catalán, acompañamiento para ir a caminar, hacer la compra o duchar a personas, tareas de jardinería como podar un árbol o tareas de la casa como ayudar a lavar las cortinas. ¿Pero qué ocurre si una persona puede dar una hora de su tiempo para satisfacer la necesidad de otro y nadie puede satisfacer la suya? Tal cosa ya está prevista en el Banco del Tiempo, y las posibilidades son múltiples: se puede pedir a algún socio del Banco expresamente para ver si puede, se puede pedir colaboración a otro Banco del Tiempo de algún municipio cercano, o bien se le puede decir a la persona que espere, “pues el Banco del Tiempo es muy cambiante y de aquí a dos semanas podemos tener a alguien que pueda darle su tiempo a esa persona; lo que no admitimos es que una persona dé su tiempo y no reciba nada a cambio: todo el mundo debe recibir el mismo tiempo que da”, explica Lozano.

Más de 150 intercambios y 60 socios de todas las edades, pero sobre todo de 45 a 65 años

Actualmente el Banco del Tiempo tiene aproximadamente 60 socios, que van desde los 18 hasta los 80 años. Y aunque hay gente de todas las edades, las coordinadoras afirman que “la franja de edad de gente que más frecuenta el proyecto es de 45 a 65 años, sobre todo jubilados o parados”.

En cuanto a los intercambios de tiempo realizados, la cifra se ubica aproximadamente en 150, aunque las coordinadoras aseguran que “a veces es imposible contabilizar los intercambios, pues las personas muchas veces siguen viéndose y manteniendo contacto fuera del proyecto, cosa que nosotros no podemos saber”.

Valor social y sentimental

“Nosotros intentamos crear confianza entre las personas y fidelizarlas, de manera que se sientan parte de un grupo de amigos que se preocupan por ellas”, explican en el Banco.

La institución no es sólo una herramienta de ciudad, sino que es también un instrumento social que pretende estrechar las relaciones entre las y los colomenses. “Hay un señor lampista que está parado, y a él le gusta ver que desde el Banco del Tiempo se le reclama, pues de alguna manera se siente más querido y valorado, a pesar de haber estado toda su vida trabajando y verse ahora parado”, dice Lidia Lozano.

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“La respuesta a una necesidad social”

El Banco del Tiempo surgió el 16 de julio de 2014, por una iniciativa de Mónica Ferro, que fue la primera coordinadora que presentó el proyecto al Ayuntamiento. En aquel momento el equipo de coordinación era de 8 personas, pero actualmente sólo están Lidia Lozano y Rosa Casas, que dirigen el proyecto en todas sus vertientes (también las redes sociales) con la ayuda y dirección de Maribel Moya, encargada del Ayuntamiento en el Punt del Voluntariat. En 2014 Santa Coloma no tenía Banco del Tiempo, como sí lo tenían otras localidades del entorno, así que se formalizó un acuerdo entre Integramenet y el Ayuntamiento, que aportó al proyecto una derrama de 8.000 €. El Teniente de Alcaldesa de Bienestar Social y Familia de aquel momento, Raúl Moreno, que es actualmente diputado del PSC en el Parlament de Catalunya, asegura que “El Banco del Tiempo se ha convertido en pocos años en un elemento que ayuda a cohesionar nuestra ciudad. Es un espacio de intercambio de experiencias, que fomenta la solidaridad y ayuda a fortalecer la red social de todos aquellos que colaboran. Sin duda, fue todo un acierto ponerlo en marcha y seguro que le espera un muy buen futuro”.

Por su parte, Lidia Lozano, la actual coordinadora, piensa que el Banco dio respuesta a una necesidad social que existía: “nosotros no somos Servicios Sociales ni tampoco un voluntariado, sino que el Banco es una forma de podernos ayudar mutuamente en campos donde quizá Servicios Sociales no llegan, por tal de fomentar la solidaridad y ayudar a gente con recursos limitados y situaciones delicadas”.

Abriéndose a un público joven

De cara a este 2016, el Banco del tiempo pretende abrirse a un público más joven, cosa que pretende conseguir a partir de unos “Talleres tiempo por tiempo”: espacios en los que tanto los socios como no socios puedan asistir durante una hora para llevar a cabo una determinada actividad, con el requisito de que devuelva esa hora con otra actividad posteriormente.

Otro de los puntos de encuentro entre el Banco y los colomenses más jóvenes son las fiestas de barrio o festivales: por ejemplo, estuvieron en el Ravaleando o en la Fira d’entitats, y esperan estar en muchos otros eventos.

 

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